¿Y si me pongo otras gafas? – dijo ella tratando de entender el mundo de los adultos.
Se quieren pero se huyen, se ignoran pero viven juntos, se desprecian pero se cogen de la mano, se añoran pero hablan de cosas insignificantes.
Con lo sencillo que es reír a carcajadas cuando me apetece, dejarme abrazar cuando me siento sola, llorar cuando la tristeza inunda mi corazón como si fuera un tsunami y hacerme una bolita cuando tengo miedo.