“Mira hacia delante, no bajes la cabeza, tú puedes hacerlo” pero al levantar el pie para dar un nuevo paso, toda su pierna tiembla. Brazos abiertos para ayudar al equilibrio, mirada al infinito y el corazón latiendo apresurado como si no pudiera esperar.

¿Para qué ha subido? Con lo cómodo que estaba en su incómoda rutina.

¿Qué o a quién encontrará al otro lado?
Eso sí, si se arriesga.